23 septiembre 2012

¡Aparece la versión taiwanesa!

El libro ya se puede leer en chino tradicional. La traductora se llama Sabina Huang y es una chica muy simpática que hace siete años vivía en Barcelona. Me ha mandado dos frases que, para ella, resumen su idea del libro!

"Cuando estuve traduciendo el libro siempre salió un espectáculo impresionante en mi corazón". O sea, 當我翻譯每個章節時,每每出現動人的畫面在我腦海裡。. Y también que: "las fuerzas diminutas pueden tener un poder infinito". Que sería: 心意無限力量無窮
Esta versión se encuentra en webs como Books.com.tw (y PPS), Cite.com.tw (y aquí), Eslite.comBooks.yam.com y (en las mejores) librerías de Taiwán, Hong Kong y Macau.

12 septiembre 2012

El prólogo de Mina Sohn

La versión coreana es, seguramente, la más conseguida de todas. Especialmente por el prólogo que ha escrito la amiga y periodista Mina Sohn, autora de distintos libros de éxito, y recientmente de una preciosa novela ambientada en París. ¡Gracias!


A la juventud de Corea del Sur
Mina Sohn

Para abandonarlo todo y emprender un nuevo camino hace falta coraje. En 2003, aunque trabajaba como presentadora de tele en Corea y recibía muchas muestras de cariño, decidí cambiar de rumbo y dejar el país. No fue fácil, me dijeron que estaba siendo imprudente.

De mi corazón nació una voz clara que me dio confianza. Tenía 30 años y prefería equivocarme que arrepentirme toda la vida. Tomé la decisión correcta.

Hay que hacer caso al corazón y eso fue lo que hizo el autor de este libro que tienes en tus manos, Marc Serena. Cuando él empezó sus viajes era más joven que cuando yo decidí irme a España. Esto no lo hacía más fácil, pero él fue inteligente y valiente.

Lo conocí cerca de Barcelona. Estaba estudiando el Máster de Periodismo y me invitaron a dar una charla en la Universidad Autónoma de Barcelona. Marc fue uno de mis estudiantes. Cuando terminó la clase, se me acercó con un montón de preguntas y los ojos chispeantes.

No recuerdo la conversación, pero si la sensación que algún día acometería un gran proyecto. Es por eso que cuando, unos años después, me escribió contándome su idea, no me sorprendió. Sabía que no se quedaría parado y que haría caso a su alma de periodista, satisfaciendo a su curiosidad y pasión por la vida y el mundo.

“¿Sabes que esto es lo quería hacer en tu edad?”, le dije.
Aprendí español por la curiosidad máxima de conocer mejor a la gente que vivía en el mismo momento que yo pero en el lado opuesto del planeta. Marc  debía de abandonar su trabajo en la radio. “¡Vete y no dudes! Y, cuando vuelvas, por favor, ¡compártelo!”.

Pasaban los meses y su recuerdo volvía a mi mente. ¿Y si enferma? ¿Y si sufre algún accidente? Hasta que leí en un periódico que su blog estaba teniendo mucho éxito. ¡Qué alegría!

Hay personas que, por corto que sea el encuentro, son capaces de desatar un oleaje en tu interior. Marc es una ellas, con él te das cuenta que el mundo está en movimiento.

Nos vimos otra vez en la vuelta de su viaje. Él estaba sonriente, igual que siempre, pero más bronceado por el sol. Aunque lo que había cambiado de verdad era su interior.

Cuando el libro apareció, me lo mandó. Os puedo prometer que desde el momento en que se despide de su abuela hasta que finaliza su último viaje, hay unas páginas llenas de verdades. Mi corazón palpitaba continuamente y no podía contener las lágrimas. Me encantó su manera de retratar Corea y es por eso que me emocioné al saber que se traduciría al coreano.

Ahora, cuando hablamos, no me asusto si está en África o en una isla desconocida. Sé que sigue viajando y que nos está abriendo el camino a otros mundos.

En algún momento era mi aprendiz. Ahora es mi amigo y autor favorito. Le felicito de nuevo y espero con pasión que este libro llegue al corazón de todos los jóvenes de Corea.

04 septiembre 2012

Corea del sur, China y Japón

1. ¡El libro llegó en Corea del Sur! Para asegurarme de que es verdad hice dos cosas. La primera, pellizcarme, para comprobar que no es un sueño. La segunda, pedirle a Jordi Arrufat, un amigo que viaja por Corea del Sur, que entrara en una librería para comprobarlo. ¡Me envió una foto! ¡Este es el resultado! 


Además, ¡los medios de comunicación coreanos empezaron a hacerse eco! Por ejemplo: en los periódicos digitales BusanilboHangyereMunhwailboKyunghyangshinmun i Joongangilbo. Lo leo con Google Translate, ¡pero es difícil!

2. En unas semanas aparecerá en China. Estoy hablando con Ángela, la traductora, para acordar cuál es el mejor título y traducción. Me preguntó como se escribe en caracteres japoneses el nombre del monje budista.

Le escribí un mail a Shoichi y, como hacía días que no me respondía, acabé llamando al monasterio donde vive. Se puso al teléfono una persona que sólo hablaba japonés y la comunicación fue difícil. Al final entendí que quería que le enviara un fax. Lo hice, y esta semana me ha respondido la suegra de Shoichi! Me ha dicho que se ha casado con su hija, ¡y que ha tenido dos hijos! ¡Que todo le va bien! ¡El tiempo vuela!

3 ... y Japón? Parece que hay interés porque el libro se traduzca al japonés. De momento aún es una posibilidad remota.... pero, ¡quien sabe!