Desperdigados por Sídney hay unos pianos pensados porque la gente los pueda tocar, pintar, tunear... Este es el que me he encontrado en el barrio de Glebe.
Al cumplir los 25 años decidí dar la vuelta al mundo con un objetivo: convivir durante un año con 25 jóvenes de mi edad de 25 países. Este sueño se ha convertido en libro, La vuelta de los 25 (Ediciones B/La Magrana, 2011).
2 comentarios:
Debería haber de esos en todas las ciudades del mundo.
Excelente ejemplo para copiar =)
Buen viaje!!
Un piano duraría poco en muchas calles de por aquí. En fin...
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