El arte aborigen ha pasado muchos años desterrado. Ahora parece estar de moda. Todos los museos australianos que he visitado incluyen una pequeña selección. Rectificar es de sabios. Los indígenas tienen una manera de expresarse única. En sus cuadros hay pinceladas de magia y sabiduría ancestral. Son secretos escondidos entre los colores del desierto. Son vistas de pájaro de antes del Google Maps. Hay miles de puntos que ya se juntaban antes del píxel. Una de las cosas que une a todos estos artistas es que no quieren marcos para sus cuadros. Un nombre? Emily Kam Kngwarray, empezó a pintar a los años 70 y, hasta su muerte, firmó 3.000 obras, una cada día.





(de la National Gallery of Victoria de Melbourne)


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