La vida cultural de Zimbabwe ha quedado reducida a la mínima expresión. Sólo quedan algunos rastros en la capital. Àgueda me ha invitado a ver los ensayos de una joven compañía de danza contemporánea. Gracias a unas becas de una ONG belga pueden dedicarse a jornada completa. Lo hacen realmente muy bien aunque los cuesta subir a un escenario (a cada función se debe alquilar un generador por evitar los cortes de luz) y no hay público (incluso a su familia les es prácticamente imposible irlos a ver).
02 diciembre 2008
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1 comentarios:
Hay gente que hace tanto con tan poco...
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