Y ya tengo el segundo joven de 25 años, Leo. Es un bonachón, un hombre con un corazón gigante. Un informático que estos días está en el paro. Hablar con el me está ayudando a entender el país en que nació.
Al cumplir los 25 años decidí dar la vuelta al mundo con un objetivo: convivir durante un año con 25 jóvenes de mi edad de 25 países. Este sueño se ha convertido en libro, La vuelta de los 25 (Ediciones B/La Magrana, 2011).
2 comentarios:
En Mozambique el ritmo es muy relajado! Ya verás!
eey nen soc el lipo kina caña de viatje com et kuidas nen espero ke tot de piiii mare
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