Acabo de llegar en Zimbabwe. Diría que soy el único turista en Harare, la capital. No me extraña, si no fuera por Àgueda, no hubiera ni venido. No sé como sobrevive esta gente. Una imagen difícil de digerir es la de los supermercados vacíos.
Al cumplir los 25 años decidí dar la vuelta al mundo con un objetivo: convivir durante un año con 25 jóvenes de mi edad de 25 países. Este sueño se ha convertido en libro, La vuelta de los 25 (Ediciones B/La Magrana, 2011).
2 comentarios:
Esto pasa en el siglo 21...
en el siglo 21 y bajo el sistema del siglo 20, que ya no da para más (nunca lo dio)...
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